Irrupciones saharianas y Cesio-137

El inicio de 2021 ha venido caracterizado por una destacable variabilidad meteorológica. Hemos tenido un episodio de nevadas inusuales y frío intenso con la borrasca Filomena (Informe AEMET), un episodio de tormentas severas asociadas al paso de la borrasca Hortense, que afectó de manera especialmente intensa a Mallorca y Menorca (DiariodeMallorca), así como también temperaturas anormalmente cálidas (Blog AEMET).

Mapa isobárico previsto para el 9 de enero de 2021. Elaborado por AEMET.

Toda esta variabilidad, debida principalmente a una marcada ondulación del Jet Stream (Euronews), ha propiciado también la llegada de tres irrupciones (hasta la fecha) de polvo sahariano, que han llegado también hasta Europa central.

Predicción de polvo en suspensión para el día 2 de marzo de 2021. Elaborado por la Universidad de Atenas.

Es habitual que la calidad del aire empeore en presencia de polvo sahariano en el ambiente, principalmente a causa del incremento en partículas PM10. Pero en estos episodios se ha hablado de algo más. Hace días saltó la noticia en Francia de que se habían analizado muestras de este polvo sahariano y se habían detectado trazas de Cesio-137 (ACRO). Con los días, la noticia ha saltado a la prensa española (La Vanguardia, Ultima Hora).

El Cesio-137 es un isótopo radioactivo que no está presente de manera natural en los suelos. Este isótopo se forma principalmente durante la fisión nuclear. Es decir, está ligado estrechamente con las centrales nucleares y también con las bombas nucleares. En el caso que nos ocupa, se vincula la detección de trazas de Cs-137 en el polvo sahariano con las pruebas de bombas atómicas que se llevaron a cabo en el sur de Argelia allá por los años ’60 del siglo XX (Informe IAEA).

Sin embargo, me gustaría añadir un matiz que en las noticias de prensa se pasa por alto. Y es que el Cs-137 lleva ya mucho tiempo presente en nuestros suelos. Las pruebas atómicas llevadas a cabo durante décadas por varios países y el accidente nuclear de Chernóbil (entre otros) liberaron cantidades más o menos importantes de este isótopo a la atmósfera, desde donde precipitó hacia la superficie terrestre dejando una concentración desigual, en función de la distancia al punto de emisión y las condiciones atmosféricas concretas. Si queréis más información, os remito directamente al Atlas of caesium deposition on Europe after the Chernobyl accident , dónde podéis obtener mapas con la distribución de Cs-137 en los suelos de Europa.

With courtesy of De Cort et al. (1998): “Atlas of Caesium Deposition on Europe after the Chernobyl Accident”, EUR report nr. 16733, EC, Office for Official Publications of the European Communities, Luxembourg

Los científicos que se dedican a estudiar los procesos de erosión del suelo han encontrado en el Cs-137 (y otros elementos radioactivos) un aliado inesperado. Hablo en presente, pero hace ya varias décadas que se utiliza este elemento. Aunque la distribución a nivel global de Cs-137 es muy heterogénea, uno puede asumir que su deposición en una pequeña parcela fue originalmente homogénea. Asumiendo esta idea, cualquier cambio de concentración que exista dentro de una pequeña parcela de estudio tendrá como origen el desplazamiento del Cs-137 posteriormente a su depósito. Y qué proceso puede explicar este desplazamiento? La erosión/deposición del suelo. Esto, que dicho así parece muy sencillo, no lo es tanto, y la lista de trabajos científicos que lidian con este isótopo para ayudarnos a avanzar en el conocimiento de algo tan relevante como la erosión/deposición es muy amplia.

https://geomorfologia.es/sites/default/files/Cuadernos%20t%C3%A9cnicos%20de%20la%20SEG%20n%C2%BA%208.pdf

También se ha utilizado este elemento para estudiar los procesos de erosión en algunas zonas de la isla de Mallorca.

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1001627910600236

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